La intervención se realiza en un espacio-contenedor rígido, frío y opaco, todo lo contrario de lo que tenemos en el exterior: naturaleza, luz, espacio… pretendemos que la tienda-recepción integre los elementos anteriormente citados de forma que este espacio predisponga a la visita. El primer reto es romper la ortogonalidad del espacio y crear una circulación fluida con la ubicación de un mostrador circular situado en el centro de la planta y unas góndolas, igualmente circulares, estratégicamente colocadas a su alrededor. En la pared baja longitudinal colocamos unas estanterías altas con cajones extraíbles en la parte inferior, que incorporando un banco unirá y dará continuidad al mueble que contiene las máquinas expendedoras. Planteamos una nueva pared inclinada que por un lado nos ayuda a situar más estanterías y por el otro lado disponer de un pequeño espacio cerrado al público como almacén.